Por Lisa Solmirano (*)
El domingo 27 de Junio la selección Argentina se prepara para salir a la cancha a batirse a duelo con México, como hace cuatro años, para pasar a cuartos de final y mantener viva la llama que enciende la pasión de todos los argentinos: el sueño de ganar la Copa del Mundo. Las calles, totalmente vacías, no fueron testigos del camino que nerviosos y emocionados recorrieron los chicos y chicas que representarán a Argentina en el otro mundial, el que celebra las experiencias de desarrollo social a través del fútbol: el Festival Football for Hope.
Ya en Ezeiza, escuchamos los bocinazos que marcan el segundo gol de Argentina contra México. Ya estamos casi en cuartos. En el hall central del aeropuerto internacional Ministro Pestarini ya están desde temprano las delegaciones de Paraguay y Chile.
Los argentinos habían tenido la oportunidad de compartir unos días con la delegación de Uruguay, y en Ezeiza ya eran todos amigos, los otros pasajeros preguntan quienes son y que van a hacer a Sudáfrica. Ellos orgullosos cuentan que van a representar a sus países. Palabras de felicitaciones y aliento, conversaciones aquí y allá.
Comienza el embarque. Para todos los chicos y chicas, argentinos, uruguayos, paraguayos y chilenos es la primera vez que van a subir a un avión. Nervios, excitación, caras de sorpresa, algunas de susto, otras de ansiedad. Se acomodan en sus asientos, las luces se apagan para el despegue, flashes ... muchos flashes. El avión empieza a carretear y cada vez más rápido hasta que levanta la nariz ... Gritos, aplausos, risas ... El viaje comenzó!
(*) Directora de Fundación Fútbol para el Desarrollo